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¡Armada con la Calcomanía de la Mañana, Mujer Escapa Ilesa de un Tiroteo!

Ngathjwok Shawish Nyawell, habitante de Sudán del Sur, sabía que tenía que actuar con rapidez. No tenía una pistola, ni munición, pero tenía otra clase de arma: la desplegó y… ¡funcionó!

La noche llegaba con rapidez, y la presencia de militares probaba que algo estaba ocurriendo. Ngathjwok y su compañera salieron de la oficina y se fueron a un hotel con la esperanza de poder terminar el proyecto en el que habían estado trabajando todo el día para enviárselo al ministro a primera hora de la mañana.

 

«Era el 7 de julio de 2016, jueves, y Sudán del Sur se hallaba inmersa en su última crisis. De camino a un puesto de control llamado Lou, nos dimos cuenta de que la atmósfera estaba cargada. Había soldados armados por todas partes, con las armas amartilladas».

 

Ngathjwok sabía que tenía que actuar con rapidez. No tenía arma ni munición, pero tenía otra cosa y la desplegó: «Saqué mi Calcomanía de la Unción y la sostuve en la mano mientras conducía, orando a Dios con el corazón».

 

Dejó a su compañera y, poco después, a un amigo que había recogido de camino, pero cuando él iba a descender del vehículo, se dio cuenta de que no sabía qué había hecho con el móvil. Estuvieron buscándolo unos minutos, pero la seguridad de la situación empezaba a ser preocupante. «Mi amigo pensó que lo más importante era que saliera de la zona lo antes posible, de modo que pisé el acelerador a fondo para pasar cuando antes por el punto de control».

 

Unos cientos de metros antes de llegar a Lou, algo en su interior le dijo ¡mira hacia arriba!  De pronto, vio fogonazos en el cielo oscuro de la noche. Unos destellos que parecían originarse en Lou. Bajó la ventanilla. El sonido era inconfundible: disparos. Dio media vuelta y tan rápido como pudo, volvió a casa de un amigo. «Cuando llegué, los disparos eran aterradores. Con mucha valentía y cariño, me abrió la verja de su casa y entré. El caos duró más de una hora».

 

Pero aún no había terminado. El domingo 10 de julio de 2016, hacia las ocho de la mañana, «oímos disparos. Una hora después, en Juba, la capital de Sudán del Sur, se desencadenó la batalla».

 

Una vez más, Ngathjwok y su marido se movieron con rapidez y comenzaron a orar, al tiempo que ministraban el Agua de La Mañana alrededor de su casa. «Mi marido no cesaba de repetir que no iba a pasarnos nada, ya que la casa estaba protegida por el Dios del Profeta T.B. Joshua y sus Calcomanías de la Unción».

 

Hacia las cuatro de la tarde, los disparos se intensificaron, acercándose a la casa, y aterrados buscaron refugio. De pronto, se oyó un estruendo en el salón. ¡Una bala perdida había impactado en la casa!

 

Evitado lo que sin duda habría sido una tragedia, Ngathjwok está llena de «agradecimiento y alabanzas a Dios por Su bondad y Su misericordia. Estoy viva gracias a Su protección, y por eso puedo compartir este testimonio con Su pueblo».

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