CLOSE

La distancia no es una barrera… ¡inclusive con la pantalla de un celular!

  • By Laimi haungeda
  • / Mar 16, 2017
  • 536 views

Una tocó el borde del manto del Señor, otra puso su mano en la pantalla de su celular, asi como el Profeta T.B. Joshua oraba en el nombre de Jesús. En ambas situaciones, la fe de las dos mujeres fue recompensada en lo que se describe mejor como un milagro. La señora Haungeda de Namibia testifica:

«El 19 de diciembre del 2016, me desperté con dolor de mejilla. También se sentía pesada. Inclinarme era difícil. Noté un grano en mi mandíbula superior. Oré junto con el Profeta T.B. Joshua usando el video que había descargado a mi teléfono desde YouTube. ¡Inmediatamente, el dolor y la pesadez desaparecieron!.

El 23 de diciembre de 2016, me desperté con una diarrea severa y calambres en mi estómago. El dolor se sentía como un dolor de parto. Grité “¡Emmanuel!” Recordé que tenía un video de el Profeta T.B. Joshua. Comencé a orar, tocando la pantalla del celular. Me volví lo suficientemente fuerte para levantarme. Los calambres pararon y la diarrea cesó. Luego ese día, asistí a un bautismo donde comí la comida servida. La mañana siguiente, continué saludable y aún lo estoy.

También en la noche del 25 de diciembre de 2016, descubrí que mi hija de dos años Iyaloo, tenía una fiebre alta. Le avisé a su padre y busqué al rededor dela casa por alguna medicación. Volví con dos botellas de paracetamol también vencido. Sabía que si le administraba la medicación a ella, podría hacer peor su condición. Además, la droga no había sido guardada correctamente. Desperté a mi hija. Ella rechazaba la medicina rotundamente. Pensé en un plan B y recordé al Profeta T.B. Joshua diciendo en un sermon que nosotros siempre vamos a Dios después de que todos nuestros planes han fallado y después que todas nuestras fuentes se han terminado. Puse el video de el Profeta en mi celular. Presioné reproducir y le pasé a mi hija para que mire. Ella comenzó a tocar la pantalla. Después de esto, ella durmió pacíficamente. ¡La fiebre la abandonó! ¡Emmanuel!».

NEXT
PREVIOUS
AGREGUE SU TESTIMONIO
Uploading your video...