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¡Licenciado con las Mejores Notas Después de 27 Años de Estancamiento Académico!

  • By Makanjuola Oyedele Lekan
  • / Mar 15, 2017
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Casi tres décadas llevaba ya acuciado por un grave problema cuando, en realidad, todo lo que necesitaba hacer para liberarse era un pequeño acto de fe: bastaría con que pusiera la mano en la pantalla de su televisor mientras oraba el Profeta T.B. Joshua.

La voz del predicador salió del televisor y se acercó a Makanjuola Oyedele Lekan para susurrar al oído de este nativo del estado de Ekiti, Nigeria, de cuarenta y cinco años de edad: «La distancia no es barrera», le musitó. «Puedes experimentar una liberación total».

 

Justo en aquel instante, alguien llamó a la puerta, pero no con el golpe confiado de una persona conocida. Rápidamente Makanjuola tomó el mando a distancia y cambió de canal. Preferiría que lo encontrasen viendo otra cosa, cualquier cosa, que con la mirada pegada el Profeta T.B. Joshua en Emmanuel TV.

 

Aquella relación secreta había nacido en 2010, después de que un hermano lo animase a instalar el canal. «Por pura curiosidad», añadiría él. Sin embargo, con el paso del tiempo, aquel tímido espectador fue desarrollando un «cierto interés» en Emmanuel TV y en el hombre de Dios. «Pero cambiaba de canal en cuanto alguien de fuera de mi círculo más íntimo se presentaba ante mi puerta».

 

Lekan estaba padeciendo un extraño hechizo: era incapaz de liberarse de una «tela de araña satánica de estancamiento y desatención académicos». En su testimonio describía su pesadilla: «Cuando era más joven, sentía una imperiosa necesidad de aprender y tenía un gran potencial para alcanzar el éxito académico, pero en algún momento acabé perdiendo la pasión y la voluntad por la educación, aunque recibía consejo y ánimo por parte de mis amigos, de mi familia y demás, que eran conscientes del potencial que Dios me había dado. Sin embargo, yo me sentía incapacitado. Era incapaz de ver que la vuelta a los estudios era imprescindible. Me sentía lleno en mi mundo de fracasado».

 

Lekan comenzó a buscar respuestas a las muchas preguntas que tenía acerca de Emmanuel TV. ¿Eran reales los milagros? ¿Podría él experimentar un avance semejante? ¿Era T.B. Joshua un verdadero profeta de Dios? «Llegó un momento en el que supe que tenía que tomar un decisión de una vez por todas: o estaba a favor, o estaba en contra», explicó. Afortunadamente, tras una «revisión crítica de la Biblia, con la ayuda del Espíritu Santo», ¡aceptó al fin la emisión!

 

Tiempo después, experimentó un ardiente deseo de tocar a Dios, ya que desde hacía un tiempo, su familia y él habían adoptado la costumbre de orar con el hombre de Dios antes de salir de casa, y por las noches al volver. «Aquel día, cuando tocamos la pantalla y oramos con el Profeta, sentí como si me quitaran un gran peso de los hombros».

 

Esa misma noche tuvo un sueño muy poco común: «Había caído en una fosa honda, oscura y embarrada. Una y otra vez, intentaba trepar hasta la superficie sin conseguirlo. Derrotado y agotado, me senté en el fondo, pero de pronto miré hacia arriba, hacia la boca de aquella trampa. Había algo allí. Mejor dicho, alguien. Era un ser humano. ¡Era el Profeta T.B. Joshua! Levanté desesperado un brazo, y él me dio la mano. ¡Una! ¡Dos!, me gritó, y de un tirón me encontré de nuevo en la superficie. ¡Me había rescatado!».

 

Cuando se despertó por la mañana, supo sin ningún género de duda que no iba a volver a ser la misma persona. Se sentía «más ligero y con más vida». Le contó a su esposa el sueño, y ella le dijo: «Por fin Dios ha visitado a esta familia».

 

No obstante, su marido le contó algo aquella misma noche que a ella le costó creerse:

 

-Querida, me ha pasado una cosa.

-¿Qué te ha pasado? –preguntó, sorprendida al verle tan contento-. ¿Qué ha sido?

-Que de pronto tengo unas ganas tremendas de volver a estudiar.

 

Durante unos segundos, marido y mujer se miraron a los ojos en silencio. Su esposa sonrió y acto seguido le hizo una pregunta tremenda: «¿Me estás diciendo que después de veintisiete años malgastados, ahora quieres estudiar? ¿Me hablas en serio, o me estás tomando el pelo?». Dos días después, Lekan despejó cualquier duda que pudiera tener al enseñarle la hoja de admisión de la universidad para cursar una licenciatura.

 

Aquel entusiasmo suyo recién descubierto recibió un espaldarazo cuando, unos meses más tarde, vio los testimonios de Mary Jean y Yinka Oduwole, dos estudiantes que habían sacado unas magníficas calificaciones y que también se habían sentido inspiradas por el Profeta T.B. Joshua. Puso la mano en la pantalla del televisor y oró pidiendo obtener las mejores calificaciones en sus estudios. «Estas chicas me van a servir como ejemplo de excelencia gracias a sus bendiciones».

 

¿Lo logró? ¡Por supuesto que sí!

 

El 3 de agosto de 2016, Makanjuola Oyedele Lekan recibió su Título de Licenciado en Estudios de Paz y Resolución de Conflictos emitido por la Universidad Nacional Abierta de Nigeria.

 

Destruido ya para siempre el estancamiento académico, el feliz licenciado dio las gracias a Dios por concederle «una bendición única» a través del Profeta T.B. Joshua.

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