CLOSE

¡Rescatada de Ahogarse en el Oceano Indíco!

  • By Piliel Mkuki
  • / Ene 24, 2017
  • 603 views

El bote avanzaba sobre el agua rápidamente. Pronto, ella ya estaba en el océano ahogándose. No obstante, antes de embarcarse aquel día, hizo algo único. Descubre lo que la señora Piliel Mkuki de 44 años de edad y proveniente de Dar es-Salaam, Tanzania, hizo y cómo milagrosamente escapó de una tragedia que cobró la vida de 8 personas.

«Era viernes, 27 de mayo del 2016. Cerré mi oficina desde las 4 p.m. y en compañía de un compañero de trabajo fui a un supermercado llamado Maisha. Mi colega se ofreció a pagar lo que yo quisiera; estuve de acuerdo. Compré pan, mantequilla, mermelada, una botella de jugo, jabón de baño, una lata de sardinas, una lata de Pringles y un tubo de pegamento; puse todo en dos bolsas plásticas.

» Partí con mi colega e iniciamos nuestro viaje hacia Kivukoni, donde me uní a más personas que estaban esperando ser transportadas a Kigamboni. Kivukoni es uno de los pabellones en el distrito de Ilala en Dar es-Salaam, Tanzania.  Todo el día, pasajeros y vehículos son transportados entre Kivukoni y la península de Kigamboni

» Dos embarcaciones estaban partiendo del Puerto. Por lo tanto, tuve que esperar el transbordador. Una hora y media después, nada había cambiado. Camine por toda la orilla donde operaban algunas canoas privadas. Recorrí el lugar aproximadamente por media hora, viendo pasajeros ser trasladados por el agua. Estaba indecisa. Note dos canoas que tenían exceso de personas. Dentro de mi corazón, tenía dudas. Sin embargo, me dije a mi misma: «Has estado usando canoas por bastante tiempo y nada terrible te ha sucedido. ¿Por qué dudas? Aborda cualquiera y llega rápido a casa», pensé.

» Tomé valentía y caminé para esperar por una canoa. Otros también se estaban acercando. Fue como si estuviéramos en un tipo de carrera. Me paré a toda prisa y fui “afortunada” al estar entre los primeros cinco a bordo. La canoa tenía capacidad solo para 16 personas ¡y yo conté 25! Instamos a los pasajeros sentados en el frente que se bajaran, pero solo 3 aceptaron. Quería bajarme, pero no pude; estaba sentada en la parte de atrás, y la embarcación ya estaba en el agua.

» El viaje hacia Kigamboni, donde yo vivo, inició. No tenía miedo; mientras la canoa avanzaba, algunos discutían lo que estaba sucediendo en el parlamento, otros hablaban sobre lo que sucedió en la semana. Me senté en silencio. De repente, hubo una alarma: ¡EL BARCO SE ESTABA HUNDIENDO! Ya estábamos a mitad del camino. En pánico, los pasajeros llamaron al conductor, pidiéndole que solucionara la situación. Su asistente le pidió que disminuyera la velocidad de la embarcación. Pero ya era demasiado tarde. No había salvavidas cerca y yo no podía nadar.

» Escuchaba personas clamar desesperadamente, “¡Mamaaa! Tunakufaa! Tunakufaa!” que significa “¡Mamá!¡Estamos muriendo, estamos muriendo!” Pensando en qué debía de hacer para salvarme, vi que la persona junto a mí saltó al agua. Intente frenarlo, pensando que estaba más seguro si permanecía en el barco. Pero no pude. Era como una pesadilla. La cano naufrago. Estaba debajo del agua, ¡AHOGANDOME! Pronto, me sacaron a la superficie y entonces tuve la oportunidad de gritar “¡Ayúdame, Jesús!”. De nuevo me hundí, aunque no tan profundo como la primera vez. Sentí que estaba perdiendo la fuerza, mientras luchaba frenéticamente por sobrevivir. Me empujaron de nuevo a la superficie. Otra vez, tuve la oportunidad de clamar a Jesús por ayuda; para mi sorpresa, la misericordia de Dios estuvo conmigo. ¡Vi que estaba flotando sobre el agua!

» Escuche el llanto desesperado de algunos de los pasajeros que estaban conmigo. Todavía, algo me decía “No morirás”. Después de cerca de 15 minutos, un joven nadó hacia mí y me dijo: “Madre, estire su mano”. Yo todavía sostenía las compras con mi mano izquierda. El me pidió gentilmente que me agarrara de él, entonces comenzó a nadar.

» Llegamos seguro a la orilla. Revisé los productos que había comprado en el supermercado y me di cuenta, para mi asombro, que excepto por los productos pesados, ¡todo lo demás seguía ahí! Perdí la mermelada y el jugo, los cuales estaban empacados en botellas de vidrio, y los jabones de baño; estos productos milagrosamente desaparecieron en el agua, ¡para que así yo pudiera salvarme!

» Antes de salir de casa, aquel día, oré y me ministré el Agua de la Mañana sobre mi cuerpo. Tenía la Calcomanía de la Unción conmigo. También, en mi mano derecha, tenía el Brazalete de la Fe. Profundamente, estaba bajo la protección de Dios Todopoderoso a través de estos artículos espirituales del Hombre de Dios, el Profeta T.B. Joshua.

» Supe que ocho personas perdieron su vida en este infortunio. Otros fueron hospitalizados por el consumo excesivo de agua. Otros pocos se recuperaron después de recibir primeros auxilios.

» ¿Quién soy yo para que Jesús me salvara de tal tragedia? Todo fue por Su gracia y misericordia. ¡Oh, Señor! No tengo palabras. No se cómo agradecerte, ya que la palabra “gracias” no pueden expresar cuan agradecida estoy.

» Le doy toda la Gloria a Dios porque con Él todas las cosas son posibles. Aconsejo a todos los espectadores de Emmanuel TV que no tomen por poco los artículos espirituales proveídos por nuestro padre en el Señor, el Profeta T.B. Joshua.

» Que el Dios Todopoderoso esté con todos ustedes».

NEXT
PREVIOUS
AGREGUE SU TESTIMONIO
Uploading your video...