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¡UN GRAN AVANCE: Una Beca que ni Siquiera Había Pedido!

Desde South Holland, Illinois (EE.UU.), que es donde vive, la joven de veinticinco años Anim Anita Njiwah comparte su experiencia: el increíble avance que el Agua de la Mañana le hizo experimentar.

«Mi padre, colaborador de Emmanuel TV, visita la Sinagoga, Iglesia de Todas las Naciones con frecuencia, y siempre me trae de allí el Agua de La Mañana, Calcomanías y CDs. Ahora quiero dar las gracias a Dios y a su gloria por los avances que he recibido de Él a través del Agua y las Calcomanías.

 No tenía muy claro qué hacer una vez terminé mis estudios universitarios. Comencé a ministrarme el Agua de La Mañana, y con el apoyo de mi padre, las cosas comenzaron encajar. Fui bendecida con un trabajo en un laboratorio diagnóstico, un área que ni siquiera había sido mi campo de estudio. Trabajé allí seis meses y un día recibí un correo de Abbot Laboratory, una de las principales empresas farmacéuticas del mundo. Estaban formando un equipo nuevo para un proyecto que pretendía crear un aparato médico para el tratamiento de pacientes hospitalizados. Envié mi currículo y por la gracia de Dios, me contrataron para unirme a ese equipo de investigación y desarrollo. Cuando aún estaba en periodo de pruebas, el especialista en inventario se marchó y a mí me asignaron la responsabilidad de supervisar el inventario de todo el departamento.

 Me di cuenta de que me encantaba ese trabajo y decidí ampliar mis estudios en ese campo y hacerme experta. Escribí a varias universidades pidiendo que me aceptasen en sus programas; la que Dios tuviera a bien elegir por mí me valdría. La primera que me contestó fue la George Washington University. Se lo conté a mi familia y lo celebramos. Mi padre me dijo que lo mejor está siempre por llegar, y seguimos utilizando el Agua de La Mañana.

 Acepté la plaza en la George Washington y comencé los cursos de orientación, que duraron dos meses. Poco después, la Thomas Jefferson University me informó de que me habían admitido también; se trata de una reputada escuela médica para profesionales de ámbito de la salud, la segunda fundada en Estados Unidos.

 Durante el proceso de admisión, me invitaron a una entrevista directamente en el campus, pero no podía asistir por mi horario de trabajo; aun así, la escuela me ofreció hacer la entrevista telefónicamente con un comité de ocho personas. Una vez hubimos hablado, me dijeron que se pondrían en contacto conmigo en unos días, unos días que se transformaron enseguida en tres semanas. Cuando por fin supe algo de ellos, fue para decirme que estaba admitida, ¡con una beca por méritos que ni siquiera había pedido!

 Quiero darle las gracias a Dios por haberme sonreído, y también quiero rogarle porque su merced y su gracia me acompañen durante todo el programa. Se lo pido porque sé que solo, gracias a su poder y a su gracia, seré capaz de hacerlo bien en el programa y acabar siendo uno de los mejores estudiantes de mi promoción».

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