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ZAMBIANA LIBERADA DE UNA ADICCIÓN DESTRUCTIVA A TRAVÉS DE EMMANUEL TV

  • By Wamuchefya Mubanga Mutete
  • / Abr 28, 2017
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Las cosas no iban bien. Estaba perdiendo el afecto que sentía por su pareja. Un «oscuro secreto» por el que se dejaba llevar con frecuencia había tejido una satánica tela de araña que envolvía su vida entera, amenazándola con arrastrarla a la destrucción. Entonces soñó con el Profeta T.B. Joshua.

Durante un año aproximadamente, Wamuchefya había permanecido encerrada en la mazmorra de un pasatiempo adictivo. Lo que había empezado como una breve fascinación con el Insuko pronto se transformó en una auténtica obsesión, un «oscuro secreto» por el cual estaba «perdiendo lentamente la vida. Este tabaco en polvo lo esnifan muchas mujeres en mi país, Zambia, porque se dice que da calor al cuerpo», explica.

Si hubo alguna señal de advertencia, ella no la percibió, hasta que su matrimonio comenzó a hacer aguas. «Empecé a perder el afecto que sentía por mi marido», admitió. El hábito «empezaba a dominarme», lo mismo que la adicción que había desarrollado a ver porno por Internet. «Cada vez que consumía Insuko, sentía un incontrolable deseo de ver hombres desnudos. Era terrible».

Wamuchefya no encontraba «serio» el «culto y la hermandad de la Sinagoga, Iglesia de Todas las Naciones (SCOAN)», aunque había visto «al Profeta T.B. Joshua ministrando en Emmanuel TV muchas veces».

Pero un día tuvo un sueño muy peculiar:

«Estaba tumbada en el suelo en la Línea de la Oración de La SCOAN, y el hombre de Dios se acercaba a mí y me tocaba en la espalda dos veces. En ambas ocasiones sentí que algo salía de mi cuerpo, y con cada toque de su mano, yo gritaba: “¡He sido liberada! ¡He sido liberada!”».

Cuando abrió los ojos, notó algo extraño en el estómago. «Es como si tuviera algo que necesitase vomitar». Convencida de que la liberación que había visto en el sueño no estaría completa sin orar, se levantó y puso Emmanuel TV para alimentar su fe.

Entonces llegó el Servicio en directo. Era el 28 de enero de 2017. El Profeta T.B. Joshua oraba por los espectadores del mundo entero, proclamando que la distancia no es barrera que impida recibir las bendiciones de Dios. Wamuchefya estiró el brazo y con fe tocó la pantalla del televisor. La transferencia de poder fue instantánea.

«De inmediato caí al suelo de mi dormitorio y empecé a vomitar. Sabía que estaba bajo la influencia de la bendición del Profeta, así que seguí diciendo: “¡Dios de mi profeta, libérame!” Al instante sentí paz. Lo que salió de mi cuerpo era algo sanguinolento, y a partir de ese momento, el vómito cesó».

Totalmente libre ya, Wamuchefya testificó: «No he vuelto a consumir, ni me he dedicado a ver nada negativo en Internet desde aquel día. Mi Dios me ha liberado a través de las bendiciones que ha depositado en Su siervo, el hombre de Dios, mi Profeta T.B. Joshua».

¿Está usted luchando contra una adicción similar a esta? ¡Ore con el Profeta T.B. Joshua y no dude de que Dios lo liberará, en el nombre de Jesús!

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